Manuela Barrera, Juan Sebastian Rodríguez y Andrés Avila* La caótica movilidad de Bogotá: ¿el Metro una solución? 043 MOVILIDAD

   En los últimos meses, uno de los temas centrales en la antesala de las próximas elecciones, es el de la  movilidad, el cual llena de malestar a los capitalinos. El tránsito de la ciudad  está peor que en los años anteriores, lo cual no es un rumor o una verdad inocultable, provocada por la falta de infraestructura, las malas opciones de transporte público ofrecidas por el gobierno distrital.  A ello se suma, el  deterioro de la malla vial capitalina, el aumento de carros particulares en la ciudad, entre otros problemas que acontecen en la ciudad. Todas estas contrariedades suponen la búsqueda de posibles soluciones y una de ellas surgió hace 73 años, en 1942, cuando se hace el primer estudio de una posible línea del metro en Bogotá.
   Pues bien, esta es una incógnita que  se ha esbozado incalculables veces desde los últimos años y hoy todavía no se tiene un dictamen acertado. Realmente falta voluntad política por parte de los dirigentes y compromiso. Es por eso que se debe tener en cuenta la posición de los candidatos a la alcaldía de Bogotá: ¿quiénes están a favor y quienes en contra?, ¿cuál es la posición de los candidatos? Por tanto, la construcción del metro se ha convertido en el caballito de pelea que podría llegar a definir el futuro burgomaestre capitalino.
   Los medios de comunicación han volcado su atención en el problema de movilidad, por distintas vías de transmisión, ya sea  Internet, radio, televisión o prensa. Verbigracia, El Espectador con el mayor número de publicaciones respecto a la movilidad,  seguido de El Tiempo, La República y Semana. También se encuentran otros medios como  lo son Caracol Radio, la W, RCN y BLU Radio, además, de  las páginas de vocería de cada candidato. Los ejes centrales que plantea la prensa se enfocan en dos puntos primordiales: el metro subterráneo o el elevado y el futuro de los diferentes medios de transporte públicos, mientras se construye el metro.
   Se podría empezar mencionado a Peñalosa, un americano de 61 años, ex-alcalde de Bogotá en los periodos de 1998-2000 enfocado en pintar un buen retrato de la ciudad, con tan codiciosos proyectos, que  concibió, hace 15 años,  con libertad e igualdad; una ciudad donde la gente de diferente extracción  pudiese convivir, y en donde surgiese  la innovación y el progreso. Aclarar los tonos de la ciudad, con ambiciosos esquemas y proyectos, con un boceto muy claro de la metrópoli; La Silla Vacía dice que si Peñalosa llega al Palacio de Liévano a actuar apuntaría a la movilidad de la ciudad particularmente.
   Para el ex-mandatario, la movilidad es un asunto sumamente importante con proyectos muy destacados tales como la ciclorruta y el Transmilenio, es clara la prelación que otorga el transporte público y su apatía a los carros particulares que no desplazan una cuantiosa multitud. Según Las2Orillas Peñalosa respalda en absoluto el Transmilenio al ser el progenitor del codicioso medio, aunque reconoce que  está sumido en la mala administración.
   No siempre mostró total empatía con el metro; sin embargo, parece cambiar contundentemente de opinión, según la Revista Semana, su propuesta de un metro elevado y no subterráneo, ha sido debatido y refutado por atrasar los estudios ya planteados, fuentes del diario La República aseguran que tardaría cinco años más si cambian los planes. Peñalosa afirmó en un diálogo con Caracol Radio, que el metro elevado costaría una quinta parte menos y en vez de tardar de 10 a 15 años en construcción, este podría concluir  en 3 años.
   Por su parte,  Pardo expone en su página oficial  Pardo Rueda, de forma contundente, su voluntad para hacer el metro, ‘cueste lo que cueste’ y mostrando abiertamente su posición contra Peñalosa al que tildó de poner trabas para la realización del metro.  Pardo muestra una cierta intranquilidad  por la clase media, en especial la perteneciente al estrato tres. Así que  Pardo un político y economista de la Universidad de los Andes, se propondrá la realización del metro para solventar los inconvenientes presentados por  el crecimiento poblacional. Por otro lado, Pardo no gastará más dinero en la realización de estudios. Afirma en el medio HSB noticias, la prioridad que tendrá el metro en su alcaldía, en donde el peso económico será delegado al gobierno. Allí mismo mencionó que el metro es un proyecto de largo plazo.
   Desde la otra orilla  se encuentra la otra figura rival, un metro subterráneo, que aunque no ha sido radicalmente criticada y controvertida presenta una serie de obstáculos. Según la columna de Hernán González del periódico Debate que afirma que Bogotá es una ciudad cuyo terreno subterráneo es arenoso, con alto grado de humedad, lo que hace que excavar en este terreno sea todo un reto para cualquier ingeniero, hacer una obra así en Bogotá es algo prácticamente imposible y los gastos del metro sobrepasarían casi el 100% de lo que costaría inicialmente. No obstante, la última vez que se hizo una inversión con alianzas público privadas con relación a la movilidad fue el SITP junto al Transmilenio. No es necesario recordar todo para saber cómo esas alianzas tienen en crisis uno de los más costosos y menos eficientes sistemas de transporte de América Latina.
   En esta corriente se encuentra a Clara López, aspirante a la Alcaldía de Bogotá es elegida por el Partido Polo Democrático alternativo, ella propone que el metro se debe construir sí o sí, esto lo ha expuesto en su página oficial. Para ella el metro debe ser subterráneo y  no se deben hacer más estudios sobre el mismo, ya que este proyecto— a largo plazo— debe comenzar cuanto antes para su posible culminación en el 2021 y aparte lo desea financiar mediante alianzas público privadas.
   Analizando a otro candidato se expone a Francisco Santos que dentro de su página oficial dice que a partir de estudios generados por parte de ingeniería  avanzada, entregará de manera eficiente la primera línea del metro para Bogotá. Por otro lado, dentro del diario Las2Orillas se hace alusión de la forma que se usará  para la entrega de tan esperado proyecto. Se deben buscar hacer alianzas público privadas, para así, de esta forma, poder financiar el proyecto. De igual manera, dentro de declaraciones dadas en el periódico El Tiempo se dice que el valor del proyecto tiene un costo de 18 billones de pesos, a lo cual el gobierno central debe aportar un poco más de 11.5 billones que corresponde al 70% del proyecto, que por Ley debe ser financiado por el Estado. Desde la otra orilla, Santos dentro del diario El Espectador dice que va a haber un trato transparente con base al estudio de expertos calificados que permita demostrar que los recursos invertidos en el proyecto no serán usados de manera clandestina.

   Después de hacer este análisis de distintas opiniones acerca de un tema polémico como lo ha sido el metro de Bogotá se encuentran fuentes cuya opinión es confiable debido a que muestran sus puntos de vista de una manera imparcial  y objetiva , las fuentes encontradas son : El Colombiano , La República , HSB noticias y La Silla Vacía. Estos medios son recomendados   debido a que se le da un manejo imparcial a la información—antes mencionada— y ayudan al lector a que pueda tomar una postura en la cual no se sienta condicionado por una opinión no objetiva. De esta forma, se puede analizar qué sería más conveniente, en términos de movilidad,  para la capital colombiana.

Por Manuela Barrera, Juan Sebastian Rodríguez y Andrés Avila

La caótica movilidad de Bogotá: ¿el metro una solución?

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En los últimos meses, uno de los temas centrales en la antesala de las próximas elecciones, es el de la  movilidad, el cual llena de malestar a los capitalinos. El tránsito de la ciudad  está peor que en los años anteriores, lo cual no es un rumor o una verdad inocultable, provocada por la falta de infraestructura, las malas opciones de transporte público ofrecidas por el gobierno distrital.  A ello se suma, el  deterioro de la malla vial capitalina, el aumento de carros particulares en la ciudad, entre otros problemas que acontecen en la ciudad. Todas estas contrariedades suponen la búsqueda de posibles soluciones y una de ellas surgió hace 73 años, en 1942, cuando se hace el primer estudio de una posible línea del metro en Bogotá.

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